Cada vez, está más cerca el verano y con ello, la típica ola de calor de todos los años. En estos días de tanto calor, hay que ser conscientes de que debemos ingerir mucho líquido durante todo el día, para no llegar a deshidratarnos. También, se debe comer ligero y vestir con ropa clara y fresca.
Por eso, debemos estar muy atentos de nuestros familiares. Debemos prevenir sobre todo a esas personas que tienen alguna enfermedad, a las personas mayores y a los niños.
Precaución con las personas mayores
Con este calor insoportable, hay que tener especial atención con nuestros mayores. Aunque esto no quiere decir que tengamos que estar todo el día pendientes, sí que es cierto que en esta época del año, aparecen necesidades que no encontramos durante otros meses.
Como es de imaginar, es esencial no salir en horas de máxima temperatura, entre las 12h y las 17h. Y sin olvidar protegerse la piel cuando salgan a la calle.
También ayuda cubrir la cabeza con gorras o sombreros, para que el sol no impacte directamente. Utilizar ropa amplia, cómoda y a poder ser, de colores claros, para evitar el aumento de su temperatura corporal.
Otro elemento importante es el uso de las gafas de sol, para proteger el impacto directo en los ojos, y además estar lo máximo posible a la sombra o en lugares frescos y ventilados.
La importancia de una buena nutrición
En cuanto a la nutrición, también es algo importante en esta época del año. Realizar comidas ligeras, lo que no quiere decir que tengamos que comer poco, y aumentar el consumo de frutas y verduras frescas, ya que estas, contienen mucha agua y ayudan a estar hidratados. También se deben evitar los alimentos muy grasos y calientes, como los guisos o las sopas, ya que hacen que nuestra digestión sea más larga y pesada.
Para evitar la sensación de calor, no hay nada mejor que el agua. Lo ideal sería aproximadamente unos dos litros de agua al día. Es lo único que quita realmente la sed y nos hidrata, y aunque apetecen, no es recomendable tomar otro tipo de bebidas, como las bebidas azucaradas y las bebidas alcohólicas.
¿Qué es una ola de calor y por qué supone un riesgo para la salud?
Una ola de calor es un episodio en el que las temperaturas se mantienen excepcionalmente altas durante varios días consecutivos. Estas situaciones pueden afectar a cualquier persona, pero su impacto es especialmente importante en niños, personas mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
Las altas temperaturas dificultan que el organismo regule correctamente su temperatura corporal, aumentando el riesgo de sufrir deshidratación, agotamiento o incluso un golpe de calor. Por ello, conocer los efectos de la ola de calor y adoptar medidas preventivas resulta fundamental durante los meses de verano.
¿Cuándo se considera que existe una ola de calor?
No existe una única temperatura para definir una ola de calor, ya que depende de las condiciones habituales de cada zona. En general, se considera que se produce cuando las temperaturas máximas son muy superiores a las normales durante varios días consecutivos, especialmente si también aumentan las temperaturas nocturnas y el cuerpo no puede recuperarse del calor acumulado.
¿Quiénes son las personas más vulnerables al calor extremo?
Las personas mayores constituyen uno de los colectivos con mayor riesgo, ya que con la edad disminuye la capacidad del organismo para regular la temperatura y percibir la sensación de sed. También son especialmente vulnerables quienes padecen enfermedades cardiovasculares, respiratorias o diabetes, así como las personas con movilidad reducida o que viven solas.
Principales efectos de una ola de calor en el organismo
La exposición continuada a temperaturas elevadas puede provocar diferentes alteraciones en el organismo. Reconocer los primeros síntomas permite actuar con rapidez y evitar complicaciones.
Deshidratación y pérdida de líquidos
La sudoración excesiva favorece la pérdida de agua y minerales esenciales. Cuando estos líquidos no se reponen adecuadamente aparecen síntomas como:
- Sed intensa.
- Sequedad de boca.
- Cansancio, dolor de cabeza.
- Mareos.
- Disminución de la cantidad de orina.
Beber agua de forma frecuente, incluso sin tener sensación de sed, es una de las medidas más eficaces para prevenir la deshidratación.
Golpe de calor: síntomas y cómo actuar
El golpe de calor es una urgencia médica que se produce cuando el cuerpo alcanza temperaturas muy elevadas y pierde la capacidad de enfriarse. Puede manifestarse con:
- Fiebre alta.
- Confusión.
- Piel caliente y seca.
- Respiración acelerada.
- Pérdida de conocimiento.
Ante estos síntomas es imprescindible trasladar a la persona a un lugar fresco, intentar disminuir su temperatura corporal mediante paños húmedos o ventilación y contactar inmediatamente con los servicios de emergencia.
Agotamiento por calor y otros problemas frecuentes
Antes de llegar al golpe de calor suelen aparecer signos de agotamiento como debilidad, calambres musculares, náuseas, sudoración abundante y sensación de mareo. También es habitual que las altas temperaturas agraven patologías cardiovasculares o respiratorias ya existentes.
Cómo prevenir los efectos de la ola de calor
La mejor estrategia frente al calor extremo es la prevención. Adoptar hábitos sencillos durante los días más calurosos ayuda a reducir significativamente los riesgos para la salud.
Mantener una hidratación adecuada durante todo el día
La hidratación debe ser constante, incluso cuando no exista sensación de sed. Se recomienda beber agua regularmente y aumentar la ingesta si se realiza actividad física o se permanece en ambientes calurosos.
Conviene evitar el consumo excesivo de bebidas alcohólicas o con alto contenido en cafeína, ya que pueden favorecer la pérdida de líquidos.
Elegir una alimentación ligera y rica en agua
Durante el verano es aconsejable consumir frutas y verduras frescas como sandía, melón, tomate, pepino o naranja, alimentos que aportan una elevada cantidad de agua y ayudan a mantener una correcta hidratación.
Las comidas copiosas aumentan el esfuerzo del organismo para realizar la digestión, por lo que es preferible optar por platos ligeros repartidos a lo largo del día.
Evitar la exposición al sol en las horas centrales
Siempre que sea posible, es recomendable limitar las actividades al aire libre entre las 12:00 y las 17:00 horas, cuando la radiación solar y las temperaturas alcanzan sus valores más elevados.
Si es necesario salir, es importante buscar zonas de sombra y realizar descansos frecuentes.
Utilizar ropa fresca y protegerse del sol
La ropa de colores claros, tejidos ligeros y transpirables favorece la evaporación del sudor y ayuda a mantener una temperatura corporal adecuada. Además, conviene utilizar sombreros, gafas de sol homologadas y protector solar de amplio espectro.
Mantener la vivienda fresca y bien ventilada
Bajar persianas durante las horas de mayor insolación, ventilar la vivienda a primera hora de la mañana o durante la noche y utilizar ventiladores o aire acondicionado cuando sea posible contribuye a crear un ambiente más confortable y seguro.
Consejos para proteger a las personas mayores durante una ola de calor
Las personas mayores requieren una atención especial durante los episodios de calor intenso. Un seguimiento diario puede marcar la diferencia y prevenir situaciones de riesgo.
La importancia de vigilar la hidratación
Muchas personas mayores no perciben la sed con la misma intensidad que los adultos jóvenes. Por ello, es recomendable ofrecer agua con frecuencia y complementar la hidratación con frutas, infusiones frías o caldos ligeros.
Adaptar las actividades diarias a las altas temperaturas
Los paseos o actividades físicas deben realizarse preferentemente a primera hora de la mañana o al atardecer. Durante las horas de mayor calor es aconsejable permanecer en espacios frescos y evitar esfuerzos innecesarios.
Señales de alerta que no deben pasarse por alto
Signos que requieren atención inmediata son:
- Somnolencia excesiva.
- Desorientación.
- Dificultad para caminar.
- Debilidad intensa.
- Disminución importante de la ingesta de líquidos.
Ante cualquier duda, conviene consultar con un profesional sanitario.
Cómo actuar ante un golpe de calor
Una actuación rápida puede evitar complicaciones graves mientras llega la asistencia sanitaria.
Primeros auxilios mientras llega la asistencia sanitaria
Es importante trasladar a la persona afectada a un lugar fresco, aflojar la ropa, aplicar compresas húmedas o agua fresca sobre el cuerpo y favorecer la ventilación. Si está consciente, puede ofrecerse agua en pequeños sorbos.
Cuándo es necesario llamar a los servicios de emergencia
Debe solicitarse atención médica urgente cuando la persona presenta pérdida de conciencia, confusión, convulsiones, dificultad para respirar o una temperatura corporal muy elevada. Estas situaciones pueden indicar un golpe de calor y requieren intervención inmediata.
Prevenir los efectos de la ola de calor está en tus manos
Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas, por lo que adoptar medidas preventivas resulta fundamental para cuidar la salud y el bienestar de toda la familia. Mantener una buena hidratación, evitar la exposición al sol durante las horas de mayor calor, seguir una alimentación ligera y permanecer en espacios frescos son hábitos sencillos que ayudan a reducir los efectos de la ola de calor, especialmente en las personas mayores y otros colectivos vulnerables. Cuando se necesita un apoyo adicional, contar con un servicio de atención domiciliaria ofrece la tranquilidad de saber que nuestros seres queridos reciben la atención, el acompañamiento y los cuidados necesarios para afrontar el verano con mayor seguridad.






