Teleasistencia a domicilio: la tecnología al servicio de los mayores

Teleasistencia a domicilio: la tecnología al servicio de los mayores

La lucha entre el factor tecnológico y lo humano, ha terminado. Ahora más que nunca, podemos afirmar que la tecnología está al servicio de la humanidad sin que esta segunda deje de carecer de las peculiaridades propias del ser, y un servicio como es la teleasistencia, nos lo ratifica.

La teleasistencia es hoy el mejor ejemplo entre el equilibrio entre lo tecnológico y lo social, la mejor simbiosis posible entre la maquinaria y el humano, a plena disposición de las personas. Para quienes todavía duden al leer la palabra teleasistencia, este servicio es comúnmente conocido como la asistencia a domicilio del “botón”, esta prestación cada día más solicitada por las personas mayores o en situación de cierta dependencia que les permite a través de un dispositivo ligero y sin cables, mantener una conexión con un centro de asistencia las 24 horas, en caso de emergencia.

La teleasistencia cuenta con numerosos beneficios tras sus espaldas –beneficios, dicho sea de paso, que se incrementan con la evolución tecnológica y la investigación. Este servicio proporciona la seguridad e independencia  a las personas mayores que conviven solas en su domicilio y sobreviven a situaciones con cierto riesgo cotidiano. Aunque no es esta su única funcionalidad; se presenta como el complemento ideal para las personas que necesitan un apoyo continuado en su día a día. No hablemos de la “tranquilidad”  que proporciona no solo a los familiares, sino también al cuidador que se ocupa de la tarea. Gracias, tecnología.

Podríamos afirmar que la tecnología es la protagonista indiscutible de esta historia, no lo vamos a hacer porque podríamos, de hecho, no estar en lo cierto. Recordemos que bajo todo “botón”, todo cableado y toda instalación, existen profesionales que se encargan de su control y verificación, de su mantenimiento y su inspección y en este caso, de brindar la atención necesaria  a las personas mayores, en este caso clientes por antonomasia del servicio.

Sí, es cierto, el funcionamiento del dispositivo junto con el aparato remoto que permite el aviso en los casos de urgencia desde el domicilio objeto del percance a la centralita, es esencial para el correcto funcionamiento del sistema. Pero su función –no dejemos de recalcar, altamente relevante, queda ahí. Una vez recibida la alerta el despliegue adecuado de medios y los protocolos a seguir son vitales a la hora de atender correctamente la emergencia.

En el servicio de teleasistencia es fundamental también el factor humano, la implicación del profesional que trata con el anciano, el amparo del cuidador que lo trata día a día y la preocupación familiar que lo acoge. Y si bien vamos a presenciar en los próximos años mejoras indiscutibles del servicio de la teleasistencia, como por ejemplo la teleasistencia móvil ya en vigor en numerosas empresas, el aspecto humano seguirá manteniendo la importancia que merece en un servicios social como es este.

Al contratar un servicio de teleasistencia, es fundamental que el proveedor pueda garantizarnos esta seguridad, a través de una plantilla de profesionales formados para la tarea, que sepan por otro lado adaptarse a las diferentes necesidades de los clientes, hacia un mercado cada vez más exigente y con muchos retos sanitarios y tecnológicos por delante.

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