¿Cómo conseguir dormir mejor en verano?

¿Cómo conseguir dormir mejor en verano?

Dormir bien en veranoDurante los meses de verano, sobre todo en los días de más calor, solemos dormir peor que el resto del año. Esto se debe a las altas temperaturas y al mayor número de horas de luz, que provocan alteraciones en nuestro cuerpo.

Para obtener un sueño reparador, las temperaturas ideales recomendadas son entre los 18 y 22 grados, sin embargo, hay que tener en cuenta que nuestro cuerpo no regula de igual manera la temperatura corporal mientras dormimos, descendiendo durante la noche para facilitar la conciliación del sueño.

Es tan importante la temperatura para dormir bien, que nos afectan tanto las más altas como las más bajas, provocando despertares intempestivos y repercutiendo en la calidad de nuestro sueño. Por ello, queremos ayudarte a dormir mejor con esta recopilación de consejos.

Trucos para conseguir dormir mejor en verano

1. Tener una buena hidratación, bebiendo al menos litro y medio de agua al día, intentando no ingerir bebidas con cafeína o alcohol justo antes de ir a dormir, porque son estimulantes y pueden interrumpir el sueño. Además, intentaremos beber un vaso de agua antes de ir a dormir para evitar la deshidratación.

2. Nos ayudará a soportar mejor el calor darnos una ducha de agua fría antes de dormir. Si no te apetece darte una ducha de cuerpo entero, otro truco para refrescarnos rápidamente, es mojarnos únicamente los pies con agua fría. Por ejemplo, con un recipiente que además podemos poner al lado de la cama, y repetir el proceso durante unos minutos cuando volvamos a sentir calor.

3. Las sábanas y los pijamas de colores claros y de algodón (como el egipcio), facilitan la ventilación nuestro cuerpo, haciendo que la piel respire y no sudore demasiado.

4. En esta época del año en la que solemos salir más, quedar con los familiares y amigos, o aprovechar para hacer más actividades, tendemos a modificar nuestros horarios habituales. Esto provoca cambiar también los horarios de las comidas. Si queremos conseguir un buen sueño, esto no es muy recomendable, por lo que tendremos que intentar, por lo menos, cenar dos horas antes de irnos a dormir o marcarnos una hora concreta para irnos a la cama.

5. Aprovechar todo lo posible las horas de luz natural. Debemos intentar no utilizar en exceso la iluminación artificial para mantener la casa más fresca, y cuando vayamos a dormir, apagar o desenchufar todos los aparatos electrónicos que no necesitemos encendidos, como por ejemplo, el teléfono móvil. Aunque no lo parezca, con este truco reduciremos el calor que generamos en la habitación sin darnos cuenta, y además, ahorraremos energía.

6. Aunque el aire acondicionado nos aporta grandes beneficios, tenemos que evitar su uso excesivo, porque puede provocarnos dolores de garganta o resfriados, y el ruido que producen pueden despertarnos. Lo mejor es utilizar el aire acondicionado para refrescar el ambiente y apagarlo antes de acostarnos, así conseguimos mejorar las primeras horas de sueño, que por lo general suelen ser las más calurosas. Si no tenemos uno en casa, podemos conseguir un efecto similar con un ventilador y un recipiente con cubitos de hielo justo enfrente. Cuando el agua empiece a derretirse, se creará vapor frío que nos ayudará a conciliar mejor el sueño.

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