Dependencia a los 40: el síndrome del cuidador.

Dependencia a los 40: el síndrome del cuidador.

Frustración, dependencia. Author: wintersixfourLas personas que deben cuidar de sus mayores de forma constante y durante periodos de tiempo continuados son susceptibles de sufrir patologías mentales y alteraciones físicas. Todos conocemos los problemas que la dependencia de un anciano pueden acarrear a los familiares si no se cuenta con personal especializado para su atención, pero pocas personas conocen que este conflicto posee ya un apelativo; es el llamado síndrome del cuidador.

Este síndrome, aunque con una denominación de reclamo bastante generalizada, no se desarrolla en todas las personas que se ocupan de otras incapacitadas. Los sujetos que se ven afectados por esta patología son aquellos que desempeñan el rol de cuidador sobre una persona dependiente y lo hacen de manera altruista, alejada de ser reconocida y además sin poder dejar a un lado sus quehaceres comunes; es decir, son aquellas personas que deben prestar atención al anciano prácticamente las 24 horas del día no siendo esta su ocupación principal y debiendo seguir con su trabajo.

¿Cuál es el perfil más común?

El perfil común de quien lo sufre es el de una persona de entre 40 y 60 años, de sexo femenino, comúnmente la hija o cónyuge del enfermo que no puede contar con los demás integrantes de la familia para llevar a cabo la asistencia. La situación para el cuidador se ve agravada si además de incapacidad física, el anciano sufre trastornos psicológicos como Alzheimer, lo que supone un importante lastre emocional; solo en España existen más de 600.000 que sufren esta patología, la cual es la principal causa de demencia en personas mayores.

La persona encargada del cuidado del incapacitado no suele estar preparada para asumir todas las cargas físicas y mentales que se le presentan. Primero, va responsabilizándose cada vez más todas las tareas relacionadas con el cuidado de la persona mayor y va perdiendo su independencia, de forma que solo “vive para mantener al enfermo”, lo que supone una lucha diaria difícil de afrontar. Comienza así la decadencia del estado de ánimo, lo fomenta conflictos familiares e interpersonales. Le suele seguir el ausentismo laboral, reducción de la capacidad de concentración y productividad así como reducción al mínimo del tiempo libre del que puede disfrutar. Como la pescadilla que se muerde la cola, los estados de estrés, depresión, apatía, ansiedad, cansancio, agresividad, pérdida del apetito, dolor de cabeza, insomnio, sentimiento de culpabilidad…son consecuencia de esta inhabilitación de su vida cotidiana y encajonamiento en el rol del asistente.

El surgimiento de problemas psicológicos es la salida más común de los sentimientos encontrados de frustración y desmotivación, aunque esta patología no solo afecta la cabeza, sino también a la fisiología. Y es que también pueden reproducirse problemas cardiovasculares, gastrointestinales, respiratorios, inmunológicos, incluso trastornos osteo-musculares derivados de las cargas que se deben soportar.

Lo aconsejable para evitar la proliferación de este síndrome es intentar no abandonar o reestablecer unos patrones mínimos que respetan la vida diaria que se tuviera antes de afrontar la enfermedad del anciano. Pero la habituación de medidas preventivas contra este trastorno como puede ser dedicarse más tiempo libre y no dejar de practicar una vida sana y saludable pueden resultar contradictorios si no contamos con la ayuda necesaria para atender al enfermo. Por ello, a veces es conveniente recurrir a los servicios de profesionales en la asistencia domiciliaria a mayores. Recuerda que Interdomicilio pone a tu disposición personal experto en el cuidado de ancianos. Si necesitas nuestros servicios, llámanos y te informaremos de todo cuánto sea necesario para que el cuidado de tus personas queridas sea inmune de convertirse un lastre para tu salud.

Contactar

No Comments

Post A Comment

18 − 5 =

Llama ahora
Contáctenos