El adecuado mantenimiento del frigorífico es importante para tu salud.

El adecuado mantenimiento del frigorífico es importante para tu salud.

frigorificoLa típica frase “somos lo que comemos” no ha nacido de un bulo refranero ni nada por el estilo. La realidad es que las personas estamos compuestas en gran parte por lo que nos llevamos a la boca. La alimentación afecta así a nuestra forma física y a psíquica de forma que también nuestros pensamientos y sentimientos están ligados a la comida que ingerimos.

No solo es importante qué comemos sino como lo comemos; además de mantener una adecuada dieta, debemos asegurarnos de que los productos que tomamos están en buenas condiciones. De esta forma, es grande la importancia de conservar y mantener los lugares dónde almacenamos nuestra comida, y en particular, nuestro frigorífico. Los malos olores o el riesgo de contaminación alimenticia son problemas que debemos evitar a toda costa. En Interdomicilio hemos elaborado una serie de sencillos trucos para que el mantenimiento de tu frigorífico sea una cosa de niños:

–          Comenzamos con lo más fundamental: la limpieza. Mantener la nevera en un estado adecuado de higiene, limpiar los derrames de manera inmediata cuando suceden o limpiar la goma de la puerta con el fin de que el moho no se acumule y deje escapar el frio son tips indispensables.

–          Establece un programa de mantenimiento cada quince días.

–          Es indispensable la limpieza por dentro, aunque también lo es por fuera.  Limpia la parte trasera del refrigerador al menos tres veces al año y evitarás acumulación de polvo y que su rendimiento en potencia se reduzca.

–          Controla que los productos no estén alterados mediante la revisión de las fechas de caducidad. Un práctico consejo es colocar los productos con fecha de caducidad más próxima en las inmediaciones de la puerta de manera que se vean con mayor facilidad.

–          La utilización de recipientes herméticos para guardar las comidas es el método de mayor fiabilidad puesto que no se desparraman líquidos y  además, más ecológico que el papel de aluminio.

–          Al incorporar comida previamente cocinada, debemos asegurarnos de que no está caliente. Si es así, las posibilidades de aparición de bacterias proliferantes con el calor aumentan así como el riesgo de contaminación. La revisión continua de la temperatura por este y otros motivos como la llegada del verano es necesaria; es aconsejable que permanezca entre 4 y 5 grados.

–          El tiempo máximo que las sobras de comida deben permanecer es 4 días.

–          En caso de que el domicilio vaya a estar desatendido durante varios días es aconsejable dejar el frigorífico vacío y limpio, desconectado y con la puerta abierta para evitar la entrada de hongos y bacterias.

–          Para evitar olores existen multitud de trucos caseros: colocar un recipiente con zumo de limón o con bicarbonato (de esta última forma también ayudas a reducir la humedad en el interior del refrigerador), un limón partido por la mitad con clavos (especia) incrustados en su pulpa o incluso una manzana. También funciona poniendo un vaso con café molido o posos de café. Poner una rebanada de pan seco es otra recomendación.

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