Con el envejecimiento aparecen una serie de modificaciones en el funcionamiento de los órganos y sistemas de nuestro organismo, suele producirse una disminución importante de la fuerza y la masa muscular, como consecuencia de permanecer en inactividad por periodos prolongados.
En este sentido el ejercicio físico es esencial para la salud de las personas mayores aportándoles una vida más sana, más equilibrada y más dinámica.
Son múltiples los efectos beneficiosos que la práctica de actividad física regular y controlada produce en la tercera edad:
- Menor incidencia de caídas y fracturas óseas al mejorarse el equilibrio.
Aumenta la fuerza y flexibilidad muscular.
Mejora la ansiedad y la depresión.
Mejora el sueño e induce una sensación de bienestar general.
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